Sábado, 10 de septiembre de 2005
...Y no es porque no me las limpie con un producto anticerumen...
Les explico:
Acaba de llegar el nuevo profesor de música. Mala entrada en el pueblo. Musica a todo volumen, pendiente y pelo largo.
Dice don Salustiano que no nos fiemos. Dentro de los más castigados cuerpos se esconden amenudo impías intenciones.
Por lo pronto, se ha instalado en la vieja casa del maestro.
Insisto, no soy yo quien para juzgar a los demás, pero no me han gustado ni sus maneras (me ha llamado "tronco"), ni su aspecto (lleva mas hierros en las orejas que una vaca saneada), ni sus pantalones (le auguro grandes dolores testiculare debido a lo ceñido de los mismos), ni la cantidad de merodeadoras quinceañeras que han rondado su nuevo hogar durante la tarde.
Mañana me entrevistaré formalmente con él.
Ceferino
Por: Ceferino Cascajo de Centeno | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
Pensamientos y demás aventuras de Ceferino, el alcalde justiciero, y de Don Salustiano, cura-párroco del lugar.