Lunes, 04 de abril de 2005
Un horrible dolor de riñones me ha mantenido apartado de este magnifico sitio durante unos cuantos días.
Una malvada y perfida concrecíón renal (un canto rodao en la riñonada) me ha obligao a permanecer ingresao en el hospital provincial.
He de confesar que ví cerca mi final, pero gracias a Dios y a Don Salustiano, que me ha asistido espiritualmente durante mi convalecencia, mi voluntad pudo más que mi patología y hoy soy un hombre nuevo.
Ah! Para los interesaos, que sepan que no fui operado ni sometido a ninguna extraña sesión de sonoterapìa: MEÉ LA PUTA PIEDRA. Dolió, es cierto, pero he de predicar con el ejemplo y un buen alcalde no debe sucumbir ante el dolor.
Saludos!
Ceferino.
Por: Ceferino Cascajo de Centeno | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
Pensamientos y demás aventuras de Ceferino, el alcalde justiciero, y de Don Salustiano, cura-párroco del lugar.